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sábado, 20 de febrero de 2010

...un niño miraba el mar

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De tierra adentro tu ancho corazón,
tu estar serena. ¿Pero has visto el mar?
Te contaré que soy el mar y puedes
creerme. Allá en mi patria, cuando había
un niño solo junto al mar, viniste.
Como la ola de la playa, alegre
entrabas por mi corazón, lo mismo
que la ola en la playa. Y era yo,
con mis castillos en la arena, era
yo quien te recibía y te ponía
nombre de ave. Con el agua azul
te bautizaba: «'Tú serás la flor,
la golondrina que va y viene». iCómo
voló tu corazón en torno mío!
De mar adentro. Y ya te conocía,
pluma de ave que se va, campana
que ahora suena. Es ahora. ¿y aún no has visto
el mar? Yo soy el mar. Puedes creerme.
Como la ola de la playa, puedes,
debes creerme así. Vuelen tus alas,
sufra la luz el roce de tu cuerpo,
y yo en lo hondo de tu cuerpo viva,
hondo muchacho que una tarde buena
se acercó a ti, se emocionó a tu lado.
m
* * *
Un niño miraba el mar - Poema de Carlos Sahagún
- Playas de Almerimar -

sábado, 30 de enero de 2010

Tarde de verano


..una tarde de verano, que flota en la memoria de los días tristes...

miércoles, 27 de enero de 2010

Hórreo a la mañana

«Entrar en el hórreo es como entrar en la cueva de altamira del silencio, en la capilla sixtina de la sombra, en una iglesia románica con olores a incienso y velas. Entrar en el hórreo es como entrar en un laberinto donde la muerte cuece manzanas para las tinieblas.

Una jaula para el viento, una capilla para la lluvia, una cuna para la noche, un caballo de troya para la aurora, un ataúd para la oscuridad, el hórreo es una flor alzada siempre en otoño que guarda entre su cuadratura los círculos de las cuatro estaciones.

Este hórreo, casi tres veces centenario, es un barco encallado en un mar de heno, un faro que ilumina las largas noches de invierno, un testigo constante y mudo de tantas generaciones que nacieron, crecieron y murieron bajo su oscuridad. El hórreo es el arca de Noé para los largos días asturianos de lluvia y añoranza, pero para las nietas neoyorquinas que en verano se duermen bajo su sombra es el castillo encantado donde el hombre del saco se come las semillas del miedo.

En este hórreo guarda Dios sus zuecos cuando visita el cementerio.»
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"Dirección Brooklyn", Hilario Barrero

Mi agradecimeinto a Hilario Barrero por proporcionarme el texto completo

sábado, 24 de enero de 2009