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Me confesó: cuando quieras arrancamos. Que en las líneas de la mano lo leyó, se acabó el que la quemara el sol. Pero se asustó, ¡como te retumba el pecho!,...tranqui, solo es mi maltrecho corazón, que se encabrita cuando oye tu voz.
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Adaptación de "Corazón de mimbre" de Marea