
La alegría y la felicidad poco tiene que ver con todo esto. La perfecta alegría, la auténtica felicidad, sentirme bien de verdad!! tiene más que ver con la paciencia, con el saber acomodar las emociones a nuestra vida, con saber encajar y permitir que broten nuestras imparables ganas de vivir en cualquier circunstancia. Mis circunstancias vitales me han hecho percibir que estoy lleno de la alegría profunda que viene de adentro y va mucho más allá del "bien-estar". Me han hecho saber de la felicidad que da mirarte sin obtener una sonrisa. De la alegría de velar tu sueño y tus vigilias. De la profunda satisfacción de dejar que las horas pasen preocupado a cada minuto por los pliegues de tus sensaciones. Porque mientras el cuerpo no aguanta, la mano no tiene fuerza para asirse al cabo de la vida, las mañanas son duras y las tardes cansinas... la vida sigue construyéndose a nuestro alrededor y a nuestro lado. Porque desde lo más hondo me viene la gracia de saberme amado, querido y necesario a pesar de mis miserias.
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Porque desde lo más alto me visita el sol incluso con las persianas bajadas.
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Adaptación de un texto en "palabras que miran"